abril 16, 2026
cultura

“Hay un remedio para las culpas; reconocerlas”.

Franz Grillparzer

Por Luis Alberto Bravo Mora

La cultura en nuestro estado ha entrado en terapia intensiva. Se busca devolverle sus signos vitales, pero el problema radica en que quienes hoy la atienden son los mismos que la llevaron al borde del precipicio, desde donde fue arrojada sin piedad ni compasión.

¿Cómo creerles ahora que la cultura es del interés de esta administración cuando durante tres años ha sido olvidada, ignorada y violentada? ¿Cómo confiar en ellos cuando se atreven a publicar convocatorias abusivas, absurdas y carentes de verdadera intención de apoyar al artista? Estas convocatorias solo buscan que los artistas hagan el trabajo que ellos han dejado de hacer durante tres años, sin asumir ninguna responsabilidad administrativa y dejando en el desamparo a todo aquel que resulte “ganador”. Estos artistas deben cubrir todos los gastos generados por la selección, al grado de no ver un solo centavo de su premio distintivo, y todavía esperar a que al CECAN se le antoje pagarles el recurso estipulado en dicha convocatoria. Si en el camino a cumplir con alguno de los compromisos surge alguna eventualidad, el artista tendrá que hacerse responsable de todo, porque CECAN no estará allí para apoyarlo ni respaldarlo. Así se juega ahora con el hambre y la necesidad del artista, quien después de tres años de inoperatividad ve con entusiasmo la publicación de convocatorias como esta, sin poner atención a los detalles y a todos los problemas que se le vendrán encima en caso de ser seleccionado.

Hace unos días se nos informó que el proceso de revocación de mandato daba inicio y, como por arte de magia, se medio reactivaron las actividades del CECAN, llenas de ocurrencias más que de contenido. Se anunció que este año sí tendremos “Festival Amado Nervo” y también se dejó ver la intención de retomar la feria. Dicen que en política las coincidencias no existen, y en la cultura tampoco. Apenas la semana pasada, la actual directora del CECAN presentaba su equipo de trabajo, entre los cuales se encontraban un par de viejos conocidos para la comunidad cultural y artística, principales artífices de la debacle cultural que se vive actualmente. Ante la molestia de los trabajadores y sus manifestaciones de desacuerdo, estas opiniones fueron ignoradas una vez más, dando continuidad a las mismas actitudes de los dos directores anteriores de esta administración. La diferencia es que hoy existe un proceso alterno y por el cual no se deben cometer más errores, pero pareciera que los directivos no lo perciben ni mucho menos les importa.

Es el momento de virar el rumbo. El gobernador lo tiene claro, pero su equipo aún no. Como en otras administraciones, por lo menos las últimas tres, es en cultura donde se empieza a deshebrar el hilo.

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