septiembre 10, 2026

El país de la supuesta libertad, democracia y justicia

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MEJICANO

Por Sergio Mejía Cano
✍️ Tu Revista Perfiles

Estados Unidos suele presentarse ante el mundo como defensor de la libertad, la democracia y los derechos humanos, pero su propia historia plantea preguntas incómodas sobre la autoridad moral con la que señala a otras naciones.

Los salvadores del mundo

Coloquialmente se ha dicho desde siempre que para todo hay gente, ya sea afortunada o infortunadamente, ya que esto es un claro reflejo de la naturaleza humana, pues si toda la humanidad pensara igual y siguiera una misma línea, la vida, tal vez, sería muy aburrida y no hubiese avanzado la humanidad hasta llegar a la tecnología y conocimientos de los que hoy se disfrutan y algunos padecen.

Hay personas que siguen creyendo que los gringos son los salvadores de la humanidad, posiblemente al irse con la finta de cómo se pintan en sus películas, en las que salvan al mundo de todo tipo de calamidades e infortunios, desde virus mortales hasta terremotos, ciclones, erupciones volcánicas, maremotos, invasiones extraterrestres, etcétera; todo, con base en las tradicionales películas de indios y vaqueros, en donde la caballería salvaba a los colonos de las “salvajes” tribus indias que, en el mundo real, lo único que hacían era defender lo suyo y no como en las películas, en que atacaban nomás por gusto a los “pacíficos” colonos llegados de allende la mar océano.

En este entendido de que los gringos salvan al mundo y son los “benefactores” de la humanidad, hay gente que cree que todo lo que dicen, afirman y señalan los gobiernos estadounidenses es lo correcto; que todo lo que dicen y hacen al acusar a otros gobiernos de diversos países es porque tienen fundamento y que las acusaciones que hacen son irrebatibles.

Creer a pie juntillas

Tal vez por esto es que tanto comunicadores, lectores de noticias y personas de diversos sectores de la sociedad creen a pie juntillas que, cuando el gobierno gringo acusa a mexicanos de ser malhechores, delincuentes, de estar coludidos con grupos criminales de todo tipo, sobre todo del contrabando de estupefacientes, etcétera, necesariamente tiene la razón.

Un caso claro es que, en nuestro país, se acusa a la presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo (CSP), de estar protegiendo al gobernador con licencia del estado de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, por no entregarlo a los Estados Unidos, a pesar de las graves acusaciones que hacen las autoridades estadounidenses en contra de este gobernador.

Esto, sin tomar en cuenta, ya sea a propósito o por omisión, lo declarado al respecto por CSP: que las autoridades gringas no han presentado las pruebas suficientes y contundentes para proceder en este sentido de que quieren que lo extraditen al vecino país del norte.

También está la aclaración de nuestra presidenta de que la Fiscalía General de la República (FGR) ha estado haciendo las investigaciones correspondientes en este caso y de que ya dependerá de la misma FGR determinar si procede la detención y juzgar al señor Rocha Moya, ya que, en caso de encontrar alguna o varias anomalías, se procederá primeramente con lo que se tiene que hacer de acuerdo con las leyes mexicanas.

¿México tendría que obedecer?

Sin embargo, a pesar de todo esto, algunos mexicanos se asustan porque el gobierno mexicano no hace caso a las acusaciones y pedimento de las autoridades estadounidenses, tal y como si nuestro país tuviera que obedecer y acatar todo lo que le pida los Estados Unidos; nada más por eso: porque es el gobierno del país más poderoso del mundo al que, por lo mismo, hay que obedecer ciegamente.

Pero los Estados Unidos de Norteamérica, ¿tienen la calidad moral para acusar y señalar a otros países?

Los gobiernos gringos y varias de sus dependencias de gobierno se han dado el lujo de cuestionar a otras naciones por violar los derechos humanos, de no ser demócratas, de no dar libertad a sus ciudadanos, de enviar todo tipo de drogas hacia su país, etcétera.

Una historia que también debe revisarse

Sin embargo, está ampliamente documentado que, a través de la historia, desde que se crearon los Estados Unidos, desde siempre han sido los principales violadores de todo tipo de derechos humanos y más de las personas que no son güeras ni de ojos de color y pelo rubio, al considerarlas como seres de segunda clase o que no son humanos.

Pero más ensañados con los afroamericanos, descendientes de gente que no llegó a este continente, hoy denominado América, por su gusto o de aventura, tal y como llegaron los británicos, holandeses, franceses, italianos, noruegos, etcétera.

Todavía hasta mediados de los años 60 del siglo pasado predominaba la segregación racial, sobre todo en los estados del sur de los Estados Unidos; una segregación racial que, aparentemente, ya se controló, pero que bajita la mano sigue habiendo.

La democracia bajo cuestionamiento

En cuanto a la democracia en los Estados Unidos, ya varios analistas la han cuestionado seriamente, así como la supuesta libertad de sus ciudadanos.

Y es que cuando un país pretende presentarse ante el mundo como referente de libertad, democracia y justicia, también resulta válido preguntarse qué tan congruente ha sido esa imagen con su propia historia y con sus prácticas internas.

No se trata, desde luego, de negar los avances o las libertades existentes en Estados Unidos, sino de recordar que ningún país tiene el monopolio de la verdad ni una autoridad moral automática para juzgar a los demás.

Porque si la vara con la que se mide a otros países pretende ser universal, también tendría que aplicarse a quien sostiene esa vara.

Sea pues. Vale.

🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

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