mayo 26, 2026
tejon

“Si sólo se dieran limosnas por piedad,

todos los mendigos hubieran ya

muerto de hambre”

Friedrich Nietzche

Falleció el artista Víctor Chi el pasado 5 de enero en la ciudad de Colima. Y ante la apatía y el ninguneo de parte de las instancias culturales del ese estado pareciera que es un caso aislado. Eso quisiéramos pensar como comunidad artística, pero es una situación que en los últimos dos años y a consecuencia de la pandemia es que se ha venido repitiendo de manera constate por todo el país. Sólo cambian algunas circunstancias, pero el contexto termina siendo el mismo.

Por ejemplo: el pasado 1ero de enero en la ciudad de Tepic falleció el maestro Joel Torres Rodríguez. Mariachero de toda la vida, parte fundamental de lo que fue el Mariachi Tradicional del CECAN, con una trayectoria por todos conocida. Fue maestro y guía del Mariachi Tradicional Infantil a la par de la maestra Cecilia Aguirre. Sí señores, aquel mariachi que logró el primer lugar nacional en la ciudad de Guadalajara en el 2019 (que tantas satisfacciones nos dio y que hoy es un proyecto más olvidado por la actual administración del CECAN).

Regresemos con el maestro Joel Torres Rodríguez, a quien el ilustre “mitómano nuevo jefe del CECAN” DIO DE BAJA DE LA NÓMINA sin la formalidad oficial de notificarle, manteniéndolo laborando con la promesa de que su contrato estaba en proceso. Pero tanto él y la maestra Cecilia Aguirre fueron despedidos. Al primero, abusando de su inocencia (por su edad); y a la segunda, violentándola de la manera más nefasta posible. Obviamente la maestra Cecilia ha interpuesto las denuncias correspondientes, pero… ¿quién responderá con lo que pasó con el maestro Joel –y con ello a sus familiares— a quien la institución abandonó? Obvio sus últimos meses de trabajo no fueron compensados y, a pesar de trabajar en el CECAN por lo menos desde el 2009, el maestro Joel y su familia no merecieron un apoyo para su funeral por parte del CECAN. Es tan miserable el CECAN que, a diferencia de la institución cultural de Colima, ni siquiera publicaron una esquela por parte de la institución.

Es importante no olvidar la profesión de nuestro actual gobernador, la más humanista de todas las profesiones, razón por la cual el doctor Miguel Ángel Navarro Quintero, trata de guiar los destinos de nuestra tierra en los fundamentos del juramento de Hipócrates. Pero pareciera que el miserable “mitómano nuevo jefe del CECAN” olvida estos principios. Pruebas son muchas y brotan por todas partes de los escritorios en las oficinas del CECAN. Son numerosas las quejas y al parecer ya las denuncias también que se suman a la de la maestra Cecilia Aguirre. Y le pregunto nuevamente señor gobernador: ¿hasta cuándo?, ¿qué más tenemos qué soportar en la comunidad artística del estado para que usted ponga un alto a lo que está pasando en el CECAN?

No pretendo ser David, ni peón, ni mucho menos soldado de nadie. Pero esto ya ha rebasado cualquier límite humanamente soportable. Y mientras tanto seguimos a la espera de que alguien, por parte de esta administración, le de la cara a los deudos del maestro Joel Torres Rodríguez, que en paz descanse, y a quien desde este espacio le damos las gracias por toda su aportación musical a nuestro estado. Descanse en paz.

Y a diferencia de la obra de Molière, en donde para ejecutar el oficio de médico, había que arrearlo a palos…  aquí tendríamos que sacarlo a palos al miserable “mitómano nuevo jefe del CECAN”. No merece menos.

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