Mala hierba, en cualquier camino se encuentra
“Más importante que estar a la derecha o a la
izquierda, es estar en el centro con la gente.”
Daniel Scioli
Por Dr. Pedro Gonzáles Castro y
Dr. Rutilo Tomás Rea Becerra
Al movimiento de izquierda constantemente han emigrado una determinada cantidad de sujetos sin cultura política y sin conocimiento de la complejidad de la lucha de clases ante el capitalismo. Y en cada momento, escuchamos quejas y lamentos de quienes se erigen como legítimos herederos del poder; de quienes se consideran propietarios del linaje político; de una antonomasia de transformación, exigiendo su derecho en tiempo, como si ese conjuro neoliberal fuera razón suficiente.
Se olvidan por completo de que no es la verborrea pseudorevolucionaria, ni la desvelada y romántica bohemia de izquierda la que posibilita las transformaciones, sino la participación horizontal, consciente y políticamente formada en la disciplina de las masas de “los de a pie”, la que determina el rumbo y éxito en la lucha contra la servidumbre.
La lucha contra el neoliberalismo no es de orden local, su carácter responde a concierto de orden internacional, de allí la importancia de ir tejiendo, durante el proceso, una red de condiciones que sumen una participación amplia y plural. Por ello, el consolidar las bases de la transformación se hace imperante, pues ello garantiza la defensa ante las agresiones y las rebeliones internas nacidas de la desesperación, de la desconfianza y de la necesidad de disfrutar de condiciones privilegiadas como botín de lucha. Sobre el particular, hemos de seguir insistiendo que la formación política debe entenderse, desde una perspectiva dialéctica, como un proceso de construcción del conocimiento a partir de las necesidades inmediatas de los sujetos.
Dado que la construcción del conocimiento se da en una relación colectiva y no al margen de un grupo especial, es necesario tener en cuenta que indudablemente habrá presencia de aquellos que se adjudiquen el derecho exclusivo de la razón y que no quieran reconocer que un formador es solo un facilitador de procesos, por ello, debe partirse de una relación dialógica que tenga como principios el derecho a discutir y cuestionar todo conocimiento, de tal manera que permita a los sujetos construirse y eliminar procesos alienantes. La formación política deberá tener como fin último el ejercicio real del poder, es decir promover la generación de prácticas democráticas desde el seno de la sociedad misma.
Sin embargo, estamos conscientes de que ningún cambio es sencillo y en más de una ocasión habrá que enfrentarse con la necedad de algunos debido a su falta de inteligencia, egocentrismo y terquedad. Y vaya que la lista es larga: “Asociación de Gobernadores de acción Nacional” (GOAN), “Alianza Federalista”, “Cambiemos México”, “México Convoca”, “Chalecos México”, “Frena”, “Va por México”, etc. Su objetivo: adueñarse del Congreso de la Unión. Pero finalmente, están enfrente y podemos verlos, en problema reside en aquellos que están a nuestro lado.
Como parte de un problema estructural, hay quienes buscan “sacar raja” y, ya teniendo en puerta los comicios, aprovechan la penosa situación que el país guarda ante la pandemia, se montan en el dolor ajeno de la forma más mezquina y miserable. En lugar de aportar positivamente ideas y propuestas, abusan de la crítica por la crítica misma, haciendo gala de una memoria selectiva; de una amnesia disociativa. Cada que les es posible, aprovechan cualquier situación para golpetear al gobierno federal, son consistentes en sus ataques esperando quebrantar la moral de “los de a pie”.
Podríamos pensar que son como mala hierba y simplemente quedar en la contemplación. Sin embargo, debemos recordar que toda situación es una oportunidad y, en ese sentido, quizá sería conveniente reformular nuestra interpretación sobre el particular. La mala hierba tradicionalmente se ha considerado como un enemigo de la actividad agrícola por los diversos daños que le causa. Sin embargo, sería importante reconsiderarlo en función de factores biológicos, sociales y económicos a fin de entender cómo interaccionan los diversos procesos y factores dentro del sistema y reorganizar procesos dentro de un contexto lógico a fin de minimizar el impacto negativo.
En política, tanto a la necedad como al oportunismo hay que manejarlos como a la mala hierba, debemos conocer sus mecanismos y patrones de invasión, la estimación de su capacidad de interferencia, evaluar su nocividad y la posibilidad de sus efectos positivos. Decía el Che en la carta para sus hijos: “…Estudien mucho para poder dominar la técnica que permite dominar la naturaleza. Acuérdense que la Revolución es lo importante y que cada uno de nosotros, solo, no vale nada…”. Táctica y estrategia, son elementos clave.
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