mayo 25, 2026

Neurociencias para la justicia social: reconfigurando el cerebro en el trabajo y la sociedad

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NEURAS

“Recuerda que política, colonialismo, imperialismo y guerra

también se originan en el cerebro humano”.

Vilayanur S. Ramachandran

Por Pedro Gonzales Castro y

Rutilo Tomas Rea Becerra

Las neurociencias, con su capacidad para desentrañar los secretos del cerebro, se encuentran en una encrucijada. ¿Servirán como una herramienta para la adaptación individual a las exigencias de un sistema desigual, o se transformarán en una fuerza para la emancipación social? Este ensayo propone un proyecto para una neurociencia al servicio de la emancipación social, arraigada en el materialismo dialéctico e histórico. Argumentaremos que el conocimiento del cerebro debe reorientarse desde la mera optimización individual hacia la potenciación de la agencia colectiva y la transformación de las condiciones materiales, buscando un diálogo entre la comprensión neurológica y la necesidad de una sociedad más justa y humana.

El materialismo dialéctico e histórico enseña que el ser humano y su conciencia son productos y agentes de sus condiciones materiales y relaciones sociales. El cerebro es moldeado por el entorno socioeconómico e influye en la capacidad de acción de los individuos. Un análisis que solo se detenga en la neuroquímica sin considerar las fuerzas históricas y las relaciones de poder es incompleto y funcional al statu quo.

La neurociencia «convencional» se centra en problemas individuales (memoria, estrés, depresión), lo que puede llevar a una privatización del sufrimiento. Johann Hari (2018) señala que la depresión es una profunda desconexión social, no solo un desequilibrio químico. Reducir esta complejidad a una disfunción neuronal, como critica Joanna Moncrieff (2009) en psiquiatría, desvía la atención de las causas sistémicas y de la necesidad de una praxis transformadora.

Fenómenos como la «sociedad del cansancio» de Byung-Chul Han (2010) y la «corrosión del carácter» de Richard Sennett (2000) describen patologías generadas por la precariedad y la autoexplotación que tienen correlatos neuronales. Una neurociencia crítica investigaría cómo estas condiciones socioeconómicas impactan la neuroquímica del estrés y la plasticidad neuronal. Su objetivo sería comprender cómo se inscribe la opresión en el propio cerebro, no cómo el individuo puede adaptarse mejor a la explotación.

Una neurociencia para la emancipación analizaría cómo las relaciones de producción, la autonomía laboral y la participación democrática en el trabajo impactan directamente la neuroplasticidad y la salud cerebral. No se trata solo de medir el estrés o la fatiga, sino de comprender cómo la estructura misma del trabajo moldea nuestro cerebro y nuestra mente.

Se exploran tres perspectivas de cómo la organización laboral impacta la neuroplasticidad y el bienestar:

  1. Relaciones de Producción y Neuroplasticidad: El modo de organizar el trabajo impacta profundamente el cerebro. La alienación (Marx, citado en From Marx to Mao), que disocia al trabajador del proceso creativo, puede generar patrones neuronales ligados a la falta de motivación, anhedonia y reducción de la plasticidad sináptica. Una neurociencia crítica investigaría cómo la disociación entre esfuerzo y recompensa significativa se traduce en cambios neuronales que comprometen el bienestar mental.
  2. Autonomía Laboral y Salud Cerebral: La investigación ya indica que la autonomía en el trabajo se asocia con mayor motivación, satisfacción y bienestar (Becomedamngood, s.f.). Una neurociencia para la emancipación analizaría cómo la libertad de decisión activa circuitos de recompensa (dopamina) y fortalece conexiones relacionadas con la autoeficacia y creatividad. Por el contrario, la falta de autonomía puede inducir indefensión aprendida, afectando áreas cerebrales de la regulación emocional y la toma de decisiones. Comprender esto es de importancia capital para fundamentar estructuras laborales que fomenten la autonomía.
  3. Participación Democrática y Neurobiología Colectiva: La participación activa en las decisiones laborales (ej. modelos democráticos) reconfigura la experiencia cerebral. Fomenta el pensamiento crítico, la resolución colectiva de problemas y la comunicación, habilidades que se consolidan neuronalmente. Se activan redes asociadas con la colaboración, la empatía y la planificación a largo plazo, esenciales para una sociedad justa (Number Analytics, s.f.; Calm Blog, s.f.). Esta neurociencia analizaría cómo las estructuras laborales equitativas no solo mejoran las condiciones, sino que también fomentan un desarrollo neuronal más pleno y socialmente conectado, contrarrestando la neurobiología de la jerarquía y el aislamiento.

El propósito de esta reorientación es que la neurociencia sea una herramienta para la emancipación social, no para el control o la adaptación pasiva. Aunque el cerebro es el soporte material de la conciencia, esta, al comprender y actuar sobre el mundo, se convierte en una fuerza material transformadora. La lucha de clases, las relaciones de poder y la búsqueda de una sociedad más justa son el contexto ineludible en el que opera el cerebro. Una neurociencia alineada con el materialismo dialéctico e histórico sería un aliado esencial en la construcción de un futuro donde el bienestar sea resultado de una sociedad liberada, no de un privilegio individual o un mero ajuste neuronal. Esta perspectiva invita a repensar las neurociencias no solo como un estudio de lo que el cerebro es, sino de lo que el cerebro puede llegar a ser en una sociedad transformada.

  Referencias

  • Bauman, Z. (2000). Vida líquida. Paidós.
  • Becomedamngood. (s.f.). Unlocking the Brain’s Reward System: How Autonomy Can Increase Motivation and Well-Being. Recuperado de https://www.becomedamngood.com/post/unlocking-the-brains-reward-system-how-autonomy-can-increase-motivation-and-well-being
  • Brackett, M. (2019). Permission to Feel: Unlocking the Power of Emotions to Help Our Kids, Ourselves, and Our Society Thrive. Celadon Books.
  • Calm Blog. (s.f.). Could democratic leadership benefit your workplace? 6 tips to try it. Recuperado de https://www.calm.com/blog/democratic-leadership
  • Frankl, V. E. (1945). El hombre en busca de sentido. Herder Editorial.
  • Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (35.ª ed.). Siglo XXI Editores. (Obra original publicada en 1968)
  • Han, B.-C. (2010). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.
  • Hari, J. (2018). Lost Connections: Uncovering the Real Causes of Depression – and the Unexpected Solutions. Bloomsbury Circus.
  • Immordino-Yang, M. H. (2015). Emotions, Learning, and the Brain: Exploring the Educational Implications of Affective Neuroscience. W. W. Norton & Company.
  • Marín Caballero, J. L. (2016). El arte de gestionar las emociones en el trabajo. Editorial CCS.
  • Moncrieff, J. (2009). The Myth of the Chemical Cure: A Critique of Psychiatric Drug Treatment. Palgrave Macmillan.
  • Number Analytics. (s.f.). Democracy in the Workplace. Recuperado de [enlace sospechoso eliminado]
  • Sennett, R. (2000). La corrosión del carácter: Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Anagrama.
  • Sobre el materialismo dialectico y el materialismo histórico. (n.d.). From Marx to Mao. Recuperado de http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Stalin(SP)/DHM38s.html

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