abril 26, 2026

Neuroplasticidad y Lucha de Clases: El cerebro como agente y producto de la historia

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neuroplasticidad

“Ahora hay mucha neurociencia que plantea la pregunta:

«¿Toda la inteligencia del cuerpo humano está en el cerebro?»,

y están descubriendo que no, que no es así.

El cuerpo tiene inteligencia por sí mismo, y

somos mucho más que una criatura orgánica en ese sentido”.

Joel Kinnaman

Por Pedro Gonzales Castro y

Rutilo Tomas Rea Becerra

La neuroplasticidad: un cerebro en constante cambio

La neurociencia moderna ha revelado la asombrosa capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse a lo largo de la vida, un fenómeno conocido como neuroplasticidad. Este descubrimiento ha transformado nuestra comprensión de la mente, alejándonos de una visión estática y predeterminada del órgano pensante.

Sin embargo, para un análisis arraigado en el materialismo dialéctico y el materialismo histórico, la neuroplasticidad no es un mero fenómeno biológico individual, sino un concepto que debe ser entendido y contextualizado en el marco de las relaciones sociales de producción y la lucha de clases. El cerebro, en esta perspectiva, emerge no solo como un producto de la historia, sino también como un agente potencial de su transformación.

La dialéctica del cerebro

El materialismo dialéctico postula que la realidad es un proceso en constante movimiento y contradicción. La materia no es pasiva, sino que se desarrolla a través de la interacción de fuerzas opuestas. El cerebro, como una estructura material, está intrínsecamente inserto en este dinamismo.

Su neuroplasticidad es la expresión biológica de esta naturaleza dialéctica: el cerebro no es una «tabla rasa» ni un destino inmutable, sino una entidad que se moldea continuamente por la experiencia, el aprendizaje y, crucialmente, las condiciones materiales de existencia. Como señalaba Marx: «no es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, el ser social es el que determina su conciencia» (Marx, citado en From Marx to Mao). Esta máxima se extiende a la neuroplasticidad: las experiencias derivadas de nuestro «ser social» configuran tanto nuestras ideas como la arquitectura y función del cerebro.

Materialismo histórico y condiciones de vida

El materialismo histórico nos permite comprender cómo las fuerzas productivas y las relaciones de producción modelan esta neuroplasticidad. Pensemos, por ejemplo, en las demandas cognitivas y emocionales impuestas por distintos modos de producción.

En el capitalismo tardío, caracterizado por la vida líquida (Bauman, 2000) y la corrosión del carácter (Sennett, 2000), el cerebro se ve sometido a presiones sin precedentes: la necesidad de adaptación constante, la precarización laboral, la autoexplotación y la búsqueda incesante de rendimiento (Han, 2010). Estas condiciones materiales no son neutras para el cerebro; pueden generar patrones neuronales asociados al estrés crónico, la ansiedad y el burnout, manifestándose en las «conexiones perdidas» que Hari (2018) describe. La neuroplasticidad opera en este contexto, adaptando el cerebro a un entorno que, en muchos casos, es patógeno.

Praxis y transformación consciente

Sin embargo, el materialismo dialéctico nos invita a ir más allá de la mera adaptación pasiva. Si el cerebro es plástico, también puede ser reconfigurado por la praxis transformadora.

La neuroplasticidad no es solo un reflejo de la opresión; es también la base material para la conciencia crítica y la acción revolucionaria. Paulo Freire (2005) enfatizó que la concientización no es un proceso intelectual abstracto, sino una actividad dialéctica de reflexión y acción sobre el mundo. Al problematizar sus condiciones de vida y comprometerse en la lucha por su liberación, los individuos cambian su conciencia y ejercen su neuroplasticidad para construir nuevas redes neuronales que sustenten formas de pensamiento más críticas, emociones más empoderadoras y comportamientos más solidarios.

La «voluntad de sentido» de Frankl (1945), que impulsa al ser humano a trascender las circunstancias, puede interpretarse como una manifestación de esta capacidad plástica del cerebro que busca y crea significado incluso en la adversidad.

Lucha de clases como catalizador neuronal

La lucha de clases se convierte así en un motor de neuroplasticidad. Las experiencias de solidaridad, organización colectiva, resistencia a la explotación y construcción de alternativas no son solo eventos sociales; impactan profundamente la configuración cerebral.

Participar en una huelga, organizar una cooperativa o ejercer la crítica consciente de las injusticias implica el desarrollo de nuevas habilidades cognitivas, emocionales y sociales. Estas transformaciones tienen correlatos neuronales que representan una neuroplasticidad orientada por la agencia histórica.

Hacia una neurociencia social y emancipadora

Por lo tanto, la neurociencia, bajo la lupa del materialismo dialéctico e histórico, debe ir más allá de un análisis individualista y despolitizado. No debe limitarse a optimizar el cerebro para que el individuo se adapte mejor a las exigencias del sistema, sino que debe contribuir a comprender cómo las estructuras sociales impactan la neurología y cómo la lucha por la emancipación puede generar una neuroplasticidad orientada hacia la construcción de un nuevo tipo de subjetividad.

El cerebro es, en esencia, un campo de posibilidades dialécticas: producido por la historia y capaz de producirla a su vez, agente y producto de la eterna lucha por un futuro más justo y humano.

Referencias

Bauman, Z. (2000). Vida líquida. Paidós.
Frankl, V. E. (1945). El hombre en busca de sentido. Herder Editorial.
Freire, P. (2005). Pedagogía del oprimido (35.ª ed.). Siglo XXI Editores.
Han, B.-C. (2010). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.
Hari, J. (2018). Lost Connections: Uncovering the Real Causes of Depression – and the Unexpected Solutions. Bloomsbury Circus.
Immordino-Yang, M. H. (2015). Emotions, Learning, and the Brain: Exploring the Educational Implications of Affective Neuroscience. W. W. Norton & Company.
Sennett, R. (2000). La corrosión del carácter: Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo. Anagrama.
Sobre el materialismo dialéctico y el materialismo histórico. (n.d.). From Marx to Mao. Recuperado de http://www.marx2mao.com/M2M(SP)/Stalin(SP)/DHM38s.html

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