«¿Protección o impunidad?”
>> El bochornoso espectáculo del fuero de Cuauhtémoc Blanco y la grave fractura de la 4T que está por perder al PT como aliado. Podría despedirse de su mayoría calificada.
Por Manuel Rueda
La escena en la Cámara de Diputados este jueves fue un reflejo distorsionado de lo que debería ser la política: en lugar de debatir ideas, se impusieron insultos; en vez de justicia, complicidad; y en lugar de proteger a las víctimas, se blindó al acusado. El caso de Cuauhtémoc Blanco, diputado federal de Morena señalado por acoso sexual contra su media hermana dejó al descubierto no solo las contradicciones morales de un partido que se autoproclama defensor de las mujeres, sino el colapso de los acuerdos básicos en un Congreso convertido en pista de circo.
La premisa era clara: votar el desafuero de Blanco para que enfrentara las acusaciones en tribunales. Nada más, pero nada menos. Sin embargo, Morena, el partido que impulsó la «austeridad republicana» y la «ética pública», prefirió convertir el proceso en una batalla campal. Legisladores morenistas no solo bloquearon la votación, sino que se enfrascaron en una reyerta física con sus aliados del PT, quienes, en un giro inesperado, respaldaban el desafuero. ¿La razón? Una mezcla de lealtades personalistas y cálculo electoral que dejó en evidencia que, para algunos, la justicia de género es solo un eslogan.
Pero el verdadero símbolo de este fiasco fue Claudia Sheinbaum. La presidenta que enarbola el lema «a la presidencia llegamos todas» vio cómo su bancada dominada por operadores políticos masculinos, sepultó el caso con un argumento perverso: «No hay consenso». La ironía es brutal: mientras Sheinbaum capitaliza su imagen como pionera feminista, su partido protege a un diputado acusado de violencia intrafamiliar. El mensaje es claro: el poder, en Morena, sigue siendo un club de hombres que usan a las mujeres como decorado progresista.
No menos escandaloso fue el papel de Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la Mesa Directiva, al permitir que Blanco tomara la tribuna para justificarse apoyado por diputadas morenistas que lo encapsularon como si fuera un mártir, no solo violó protocolos, sino que normalizó un acto de impunidad. ¿Desde cuándo un acusado de violencia tiene derecho a usar el Congreso como plataforma de autovictimización? La imagen de Ivonne Ortega (MC), gritando «¡No es justo!» mientras era bloqueada por una muralla humana de morenistas, encapsula la degradación institucional: la tribuna, diseñada para la deliberación, se convirtió en escudo para el privilegio.
Este caso trasciende a Blanco. Expone tres crisis:
- La hipocresía de la «4T» en materia de género: ¿Cómo puede Morena erigirse en abanderado de los derechos de las mujeres si protege a figuras cuestionadas dentro de sus filas?
- La muerte de la coalición oficialista: La pelea Morena-PT revela que el llamado Proyecto de Nación se resquebraja ante los intereses de cúpulas ya que está en riesgo su “mayoría calificada” que ha logrado sacar adelante una serie de buenas iniciativas de parte de la titular del Ejecutivo.
- El secuestro de las instituciones: Al manipular procesos legales para blindar a sus miembros, Morena replica las prácticas priistas que tanto critica.
El final de este capítulo es predecible: Blanco conservará su fuero, Sheinbaum no podrá evitar comentarios incómodos, y las diputadas que lo protegieron dirán que «confían en la justicia». Mientras, su media hermana y miles de mujeres que ven este espectáculo recibirán un mensaje siniestro: Denunciar a un hombre poderoso no vale la pena.
En conclusión: Morena ha convertido el fuero en un fetiche político. Ya no es un mecanismo jurídico, sino un símbolo de su transformación de movimiento regenerador a maquinaria clientelar. Y aunque Blanco logre esquivar a la justicia, hay algo que no podrá evitar: el juicio de una sociedad cada vez más hastiada de dobleces.
Críticas: Morena ya había tenido bastantes al aceptar en sus filas a un séquito de políticos indeseables que provienen del PRI y PAN y que fueron recibidos como cuadros de lujo que merecían candidaturas y cargos partidistas. Morena está a tiempo de resolver eso y más, ojalá y lo tomen en cuenta.
¿Será este el costo de gobernar con la ética de «primero los nuestros»? La ciudadanía está tomando nota.
| LOS QUE SE SALVARON…
Diputadas y diputados Morenistas congruentes, que votaron en contra del dictamen que protegió a Cuauhtémoc Blanco: Agustín Alonso Gutiérrez; Mildred Concepción Ávila Vera; María del Carmen Bautista Peláez; Rufina Benítez Estrada; Anais Miriam Burgos Hernández; María Teresa Ealy Díaz; Juan Ángel Flores Bustamante; Claudia García Hernández; Gilberto Herrera Solórzano; Evangelina Moreno Guerra; Alma Delia Navarrete Rivera; Beatriz Andrea Navarro Pérez; María Fabiola Karina Pérez Popoca; Claudia Rivera Vivanco; María Magdalena Rosales Cruz; María de Jesús Rosete Sánchez; Alma Laura Ruiz López; Magda Erika Salgado Ponce; Nancy Guadalupe Sánchez Arredondo; Olga Sánchez Cordero; Gloria Sánchez López Julieta Kristal Vences Valencia; Xóchitl Zagal Ramírez; Marisela Zúñiga Cerón. |
