mayo 21, 2026
confianza

Por Mtro. Andrés García Torres

… ¿Por qué me haces ver delante de mí no más que iniquidad y trabajos, rapiñas e injusticias?

         Prevalecen por el cohecho los pleitistas y pendencieros. Por eso la ley se ve burlada, y no se hace justicia, por cuanto el impío puede más que el justo, por eso salen corrompidos los juicios.

            En esta ocasión en que se va a renovar el Poder Judicial Federal, en sus encargos más importantes, mediante el proceso electoral federal extraordinario 2025 vale la pena hacer una reflexión al valor de la confianza. Deseo reproducir aquí algunos conceptos plasmados en las Antologías Básicas que publicaba el IFE hoy INE, en el año 2000, los cuales recomiendo muy ampliamente consulten en su biblioteca o en la zona virtual de dicho Instituto.

         La confianza y sus formas: La confianza es un fenómeno complejo que ha sido reconstruido desde diversas perspectivas disciplinarias. ¿Qué es la confianza?; ¿qué factores intervienen en su constitución-deconstrucción?; ¿cuál es su productividad social y política?, ¿es un resultado involuntario de la evolución social o se puede construir políticamente?, son algunas de las cuestiones que han preocupado a los autores que se han acercado al análisis del tema.

            “La confianza, entendida como relación social, tiene dos polos: el del sujeto que confía (truster) y el del depositario de la confianza (trusted). El sujeto ejecuta la acción de confiar a partir de un universo de conocimientos o creencias que le permiten tener un conjunto de expectativas, tener esperanza en que los referentes utilizados son ciertos, esto es, que corresponden realmente a las características del depositario. Las consideraciones que hace a priori el sujeto son la base para orientar sus opiniones, actitudes, acciones, o decisiones. Es por esto que las relaciones de confianza involucran el riesgo irreductible de ser defraudado, y una desventaja. La vulnerabilidad. Si las expectativas en las que se funda la confianza no se verifican, el sujeto se siente defraudado y puede verse colocado en situaciones desagradables o riesgosas.

            En consecuencia, la confianza es una apuesta a futuro, es decir, involucra una relación con efectos sobre el presente -el acto mismo de la confianza- pero con un resultado sobre el futuro el éxito o el fracaso de la apuesta. Lamemos t1 al momento en que el sujeto deposita su confianza, t2 al momento en el que se pone a prueba y t3 al momento en el que se presenta nuevamente una situación en donde se requiere una nueva inversión de confianza. Si t1 y t3 se caracterizan por la confianza, t2 ha tenido mucho que ver en ello. Lo momentos en los que se pone a prueba la confianza, que en nuestro esquema lineal podrían ser los t pares, sin de gran importancia para la reproducción de este tipo de relaciones. T1 y t3 son momentos en donde los parámetros en los que se funda la confianza son evaluados (el conocimiento que se tiene del depositario, la historia de su relación, etc.), es decir, son momentos en los que se manifiesta el carácter simbólico de la confianza. Aunque t2 describe una situación objetiva, su significado y sus repercusiones para el futuro de la relación no están en el hecho mismo sino en el significado que le otorga el que confía. La síntesis entre conocimientos y creencias que hace el sujeto que confía no obedece a un único patrón, sino que dependen de las características concretas de las situaciones y de los códigos de interpretación.

            Si definimos a la confianza como una relación construida sobre la base de expectativas del sujeto que decide depositar su confianza en determinadas cualidades del depositario -que puede ser otro sujeto, un objeto, una idea o una institución., las fuentes y los procesos a partir de los cuales se construyen ese tipo de expectativas darán el perfil particular a este tipo de relaciones.[1]

            De lo anterior podemos observar que la confianza tiene tres momentos: Cuando se pide, cuando se desarrolla el tiempo para ejecutar la “confianza otorgada” y el tercer momento en que se evalúa el desempeño para el cual se otorgó la confianza; y de ahí se puede considerar entre los sujetos que intervienen en volver a solicitar y otorgar la confianza (por otro tiempo determinado y para actos específicos y medibles, auditables y evaluables). En conclusión, no hay confianza “ciega” o total “desconfianza”, puede ser ello o fe o animadversión, pero no un acto de confianza; la confianza es medible, por un tiempo determinado (tiene un principio y un fin) y es evaluable y aplica para todo tipo de relaciones, la política -ciudadana es una de ellas. Carpe Diem.

[1] La construcción de la confianza política. Luján Noemí. Antología, Lecturas Básicas. IFE, México año 2000. Página 118. * Juicio Injusto.

 

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