La salud mental y la psiquiatría: crítica a la medicalización y recuperación de la soberanía emocional
“La salud mental necesita mucho más
reconocimiento en nuestra sociedad
y en nuestra cultura”.
Matthew Quick
Pedro Gonzales Castro y
Rutilo Tomás Rea Becerra
Este artículo analiza la colonización del campo de la salud mental por la psiquiatría biomédica, evidenciando cómo la medicalización de la existencia reduce la complejidad humana a desequilibrios neuroquímicos. Se argumenta que esta usurpación anula la soberanía emocional del sujeto y propone un modelo alternativo basado en la narrativa y la alfabetización emocional política. Se revisan las implicaciones epistemológicas, sociales y políticas de este fenómeno, así como la necesidad de recuperar la agencialidad frente a la hegemonía biomédica.
- Introducción
La salud mental, concebida como el espacio donde el individuo procesa su existencia en relación con su entorno, ha sufrido una colonización sistemática. Lo que antes se interpretaba como una crisis vital se ha transformado en una categoría nosológica bajo el dominio de la psiquiatría biomédica. Respaldada por una industria que privilegia el beneficio económico sobre la salud (Angell, 2005), la psiquiatría contemporánea reduce los conflictos biográficos a meros desequilibrios neuroquímicos, anulando la soberanía emocional, entendida como la capacidad del sujeto para interpretar y gestionar su malestar sin imposiciones externas.
- La patologización de la existencia y el Disease Mongering
La denominada psiquiatrización de la vida cotidiana amplía las fronteras de lo patológico hasta incluir experiencias humanas universales (Anseán, s. f.). Este fenómeno, impulsado por lo que Blech (2005) llama “los inventores de enfermedades”, ha reclasificado rasgos como la timidez en trastornos psiquiátricos (Lane, 2011). Frances (2013) advierte sobre los abusos de un sistema que parece querer convertirnos a todos en enfermos mentales para justificar su expansión. Esta medicalización de la miseria (Bentall, 2010) no solo invisibiliza los determinantes sociales, sino que reduce el malestar a un problema neuroquímico. Este enfoque, centrado en la intervención farmacológica, genera una expropiación de la salud que cronifica la condición del individuo y lo convierte en dependiente del sistema médico (Gervas & Pérez-Fernández, 2015).
III. Del agotamiento biológico a la explotación sistémica
El burnout docente ejemplifica esta usurpación. No es una falla neurobiológica individual, sino la manifestación de lo que Han (2012) describe como la “sociedad del cansancio”, donde el sujeto se autoexplota bajo la presión del rendimiento. Desde la neurobiología se reconoce que el estrés crónico altera el eje hipotalámico-hipofisario-adrenal (HPA); sin embargo, la respuesta habitual consiste en silenciar el síntoma mediante psicofármacos. Comprender que “lo psicológico es político” (Moncrieff, s. f.) permite resignificar el síntoma como protesta frente a condiciones estructurales. Abordar este colapso únicamente con psicofármacos implica desconocer las conexiones perdidas con el entorno y el sentido vital (Hari, 2021), reforzando la indefensión aprendida (Seligman, 1975).
- La usurpación de la narrativa: el diagnóstico como historia dominante
Desde la terapia narrativa, el diagnóstico clínico opera como una “historia dominante” que satura la identidad del paciente. Siguiendo la crítica de Szasz (1970) sobre la “fabricación de la locura”, el diagnóstico despoja a la experiencia personal de su significado, imponiendo una interpretación ajena. Esta etiqueta invisibiliza historias alternativas de resistencia; el saber experto invalida la vivencia del docente, despojándolo de su soberanía. La verdadera salud mental requiere externalizar el problema: reconocer que el burnout es consecuencia de estructuras patógenas y no una deficiencia constitutiva (Pérez Álvarez, 2018).
- Hacia una recuperación de la soberanía y el bienestar
La Alfabetización Emocional Política se propone como una alternativa al modelo tradicional, con el objetivo de recuperar la capacidad crítica y la agencialidad del sujeto. Desde esta perspectiva, el malestar deja de interpretarse como un trastorno individual y pasa a entenderse como una reacción al sistema social que lo produce. Frente a la mirada psiquiátrica centrada en el síntoma y su reducción mediante fármacos, este enfoque dirige la atención al sentido de los vínculos y a las narrativas que configuran la experiencia emocional. Mientras el paradigma convencional tiende a saturar la identidad con el problema —como señala Frances (2013)—, la propuesta de soberanía emocional concibe la identidad como múltiple y capaz de mantenerse autónoma frente al malestar. Su finalidad no es simplemente restaurar la funcionalidad productiva, sino promover procesos de emancipación y cuidado integral que permitan al sujeto comprender lo que siente, resignificarlo y actuar desde una posición de mayor libertad.
- Conclusión
La psiquiatría ha usurpado la salud mental al reducir la complejidad humana a una mecánica de fluidos. Para devolverle la soberanía al sujeto, es imperativo transitar hacia un modelo que valide la narrativa personal y reconozca el impacto de lo político en lo biológico. La salud mental no debe ser la ausencia de conflicto bajo sedación, sino la capacidad de un sujeto para nombrar su dolor y recuperar la autoría de su propia historia.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

Referencias
- Angell, M. (2005). La verdad acerca de la industria farmacéutica: Cómo nos engañan y qué podemos hacer al respecto. Urano.
- Anseán, A. (s. f.). Psiquiatrización de la vida cotidiana. Disease mongering en salud mental. Psicopedia. Recuperado de: https://psicopedia.org
- Bentall, R. P. (2010). Medicalizing misery: A critical look at the overdiagnosis of mental illness. Palgrave Macmillan. DOI: https://doi.org/10.1057/9780230281718
- Blech, J. (2005). Los inventores de enfermedades. Destino.
- Frances, A. (2013). ¿Somos todos enfermos mentales? Manifiesto contra los abusos de la psiquiatría. Ariel.
- Gervas, J., & Pérez-Fernández, M. (2015). La expropiación de la salud: Cómo la medicina nos ha convertido en pacientes. Los Libros del Lince.
- Han, B.-C. (2012). La sociedad del cansancio. Herder Editorial.
- Hari, J. (2021). Conexiones perdidas. Empresa Distribuidora Feds S.A. de C.V.
- Lane, C. (2011). La timidez: Cómo la psiquiatría moderna convirtió la timidez en una epidemia. Zimerman Ediciones.
- Moncrieff, J. (s. f.). Lo psicológico es político. Primera Vocal. Recuperado de: https://primeravocal.org
- Pérez Álvarez, M. (2018). Más Aristóteles y menos Concerta: Las cuatro causas del TDAH. Deusto.
- Seligman, M. E. P. (1975). Helplessness: On depression, development, and death. W. H. Freeman.
- Szasz, T. S. (1970). La fabricación de la locura. Kairós.
