abril 18, 2026
UdeG

>> El título de este articulo proviene en alusión al movimiento “CUCSH no se mueve” que se generó en nuestra Universidad.

“Una Universidad

debe ser un lugar de luz,

de libertad y de aprendizaje”

Benjamin Disraeli

Por Rutilo Tomas Rea Becerra

Pedro Gonzales Castro

Para muchos maestros, estudiantes e investigadores de la Universidad de Guadalajara es claro que la democracia no existe en esta institución, que el Consejo General Universitario no representa más que espacios de poder y de control, que los Sindicatos (tanto de Académicos como Administrativos) no representan a sus agremiados y que la Federación de Estudiantes Universitarios no personifica al alumnado. Como en los viejos tiempos del Partido Revolucionario Institucional mantiene una estructura de control corporativizada. Sin embargo, tampoco existe una oposición organizada, bien estructurada que pudiera hacer frente a todo este control político.

Lo que se ha dado son protestas inmediatistas, desestructuradas y en ocasiones desorganizadas, que solo reflejan momentos de catarsis y de buenas intenciones o deseos. A ello debemos sumar el temor y el miedo que sienten los académicos, administrativos y estudiantes a ser señalados por sus jefes inmediatos, por sus “superiores”, por sus directivos o sus líderes estudiantiles, por lo que, en muchas ocasiones, la participación de algunos se reduce a los comentarios en WhatsApp donde al parecer, sacan más sus frustraciones personales y sus estratagemas nihilistas o sus poderosas entelequias solipsistas, todo para decir mucho y no hacer nada. Lo que se vuelve un interminable y aburrido debate que en la mayoría de las veces divide el movimiento en lugar de aprovecharlo para la organización y para la lucha constante y permanente. Está bien alimentar el ego personal, pero si se buscan transformaciones reales se ocupa más que una “revolución wasapera”.

La estrategia para lograr un cambio real en la Universidad de Guadalajara (UdeG) a menudo es malinterpretada. Un claro ejemplo fue la participación en las elecciones académicas. Aunque algunos criticaron irónicamente a la «planilla roja» por supuestamente legitimar un proceso controlado por el grupo de poder, sus objetivos eran estratégicos. Quienes participaron no buscaban necesariamente ganar, sino utilizar el proceso electoral para denunciar irregularidades como el requisito del 20% de delegados para participar. Además, la intención era conectar con la base de docentes e investigadores y ganar apoyo para un proyecto alternativo.

Esta táctica rindió frutos, logrando un triunfo en una de las divisiones del Centro Universitario de Ciencias Económicas y Administrativas (CUCEA). Más allá de eso, la planilla superó las expectativas al recibir el apoyo de numerosos profesores, especialmente de asignatura, quienes pidieron que el trabajo de transformación continuara. Este logro demuestra que las acciones y la participación activa son más efectivas que las críticas vacías, como lo sintetizó José Martí: «la mejor manera de decir es hacer».

Sin embargo, la transformación de la UdeG no puede completarse sin la participación decidida de los estudiantes. Las recientes protestas y movilizaciones estudiantiles en la Rectoría y en el Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) son fundamentales para esta lucha.

El texto no busca ser una cronología, sino exponer la violencia de las autoridades contra los estudiantes. En un intento de desviar la atención, la cúpula directiva, imitando a ciertos comentaristas de televisión, trató de culpar a los manifestantes por las agresiones. Sin embargo, las redes sociales desmintieron estas afirmaciones, mostrando que la violencia provenía de trabajadores de la propia institución. Aunque las autoridades del CUCSH se victimizaron con cinismo, las evidencias demostraron que ellos mismos fueron los agresores.

Este intento de manipular la opinión pública refleja una percepción lamentable de la comunidad universitaria. Como alguien en redes sociales escribió ante la circular de que no habría clases hasta el miércoles 17 de septiembre:  la autoridad “quiere apagar con gasolina” el problema… “cerrar instalaciones para que no se reúna los estudiantes en un mundo dominado por las redes sociales es la mayor estupidez que se le pudo haber ocurrido…” y desde el día 12 de septiembre se cerró prepa10 y el politécnico, y al parecer otros Centros Universitarios y algunas preparatorias. Profesores del Colectivo Reflexión Universitaria (CRU), escolares de la Maestría y del Doctorado en Ciencias Sociales han sacado ya desplegados-manifiestos en contra de la violencia y las agresiones de la autoridad hacia los estudiantes. Sin embargo, el grupo de poder llama al dialogo, pero cierra instalaciones y viriliza en redes sociales su propia opinión, estilo y discurso que siempre ha perdurado.

Estos hechos reflejan con profundidad que en la Benemérita Universidad de Guadalajara algo se mueve, y no son los enormes salarios de la llamada “mafia del poder”, sino la sed y hambre de una Universidad más democrática, donde la dignidad de los profesores –sobre todo los de asignatura- no sea pisoteada, donde la autoridad de siempre pueda ser removida en beneficio de la Comunidad Universitaria y donde los estudiantes no tengan que ser violentados o reprimidos por exigir sus demandas.

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