Dry January: no es dejar de brindar, es brindar con intención
Sumario: Más allá de la moda del “enero seco”, la chef y embajadora de vinos Doreen Colondres propone una reflexión sobre cómo y por qué bebemos, reivindicando el placer consciente a través de mocktails bien pensados y vinos de baja graduación.
Por Doreen Colondres
Brindar sin alcohol también es una experiencia
Enero suele venir acompañado de listas: lo que dejamos, lo que quitamos, lo que “no deberíamos” hacer. Entre ellas aparece el famoso Dry January. Pero más allá del mes o de la moda, hay una conversación más profunda: cómo bebemos y por qué.
Cuando quitamos el alcohol de un cóctel, no desaparece la experiencia. Se reconstruye con zumos frescos, hierbas aromáticas, burbujas y un toque de amargor. Un buen mocktail no es un jugo: es balance, aroma y placer, pero con intención.
Mocktails como platos líquidos
En la cocina no se trata de eliminar ingredientes, sino de entender su función. Bajo esa lógica, los mocktails se conciben como platos líquidos: tienen estructura, textura, perfume y presentación. Se piensan, se prueban y se sirven con el mismo respeto que cualquier receta bien ejecutada.
Un mocktail equilibrado combina:
- Ácido (cítricos, hibiscus)
- Aroma (hierbas frescas)
- Textura (burbujas, hielo, frutas congeladas)
- Balance entre dulce y amargo
Combinaciones sencillas para preparar en casa
Más que recetas rígidas, estas combinaciones funcionan como puntos de partida para disfrutar el proceso:
- Zumo fresco de naranja + romero + agua con gas
- Piña natural o tamarindo + limón y jengibre + menta
- Limón + miel + tomillo + soda
- Hibiscus con agave + soda cítrica + hierbabuena
La experiencia también vive en el tiempo que dedicamos a preparar la bebida.
Ingredientes que elevan la experiencia
Usar zumos recién exprimidos marca una diferencia notable: mejor sabor, mayor frescura y control total sobre lo que se consume, sin colorantes ni azúcares innecesarios. Para endulzar, se recomienda optar por miel, dátiles o frutas frescas o congeladas.
Las hierbas frescas no son decoración: aportan perfume, complejidad y beneficios naturales. Un toque de menta, albahaca, romero o cilantro puede transformar por completo una bebida.
Las burbujas, por su parte, aportan la sensación festiva asociada al brindis, elevando la experiencia sin necesidad de alcohol.
La importancia del ritual
La presentación también cuenta. Un mocktail servido en una copa adecuada, con hielo grande y una decoración sutil, se siente especial. Beber también entra por los ojos.
¿Y si no practicas Dry January?
También hay espacio para vinos bajos en alcohol, que oscilan entre el 6% y el 11% de graduación. Espumosos ligeros, blancos frescos de climas fríos y vinos jóvenes sin crianza permiten brindar con moderación sin renunciar al placer.
La clave no está en eliminar, sino en elegir con intención: escuchar al cuerpo, disfrutar el momento y celebrar con conciencia.
🎙️ COMENTARIO EDITORIAL

